Enrico nació y creció en Cagliari y siempre ha vivido junto al mar. Tras sus primeras temporadas como socorrista, transformó ese conocimiento de la costa en una forma más personal, atenta y auténtica de acompañar a los huéspedes.
Para él el recorrido no es sólo navegación: es el placer de compartir el mar en casa, ver sorprender a los que llegan de fuera con la Sella del Diavolo y vivir la costa con la misma ilusión con la que él sigue mirándola cada día.
Destaca por el corte muy cuidado de la experiencia: grupos reducidos, salida cómoda desde Marina Piccola, tiempos optimizados, atención al confort a bordo y una presencia constante antes, durante y después del recorrido.
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